Esta noche la Real Sociedad jugará su tercera semifinal de Copa del Rey consecutiva. Tercera vez llamando a la puerta del cielo. Y esta vez la Real no va a llamar: va a tirar la puerta abajo.
Porque los 2 intentos anteriores dejaron 2 heridas abiertas. RCD Mallorca y la maldita tanda de penaltis que todavía duele. Santiago Bernabéu y aquel 1-3 en el minuto 80 que nos hizo rozar Sevilla con la yema de los dedos... para luego esfumarse. Todos recordamos lo que dolió. Por eso, esta vez no será una semifinal más. Esta vez no habrá una herida más. Esta vez cicatrizaremos la herida… y la convertiremos en medalla. Porque a la tercera va la vencida.
Los precedentes de los derbis coperos sonríen a la Real. Las últimas 2 veces que la Real Sociedad y el Athletic Club se han cruzado en Copa del Rey, el equipo txuri-urdín ha salido campeón. En 1987 asaltamos San Mamés con un cabezazo de Jose Mari Bakero, y luego levantamos la Copa contra el Atlético de Madrid. ¿Déjà vu? Y en 2021, en un final vasca sin público, sin el abrazo de nuestra gente, apareció el de siempre: Mikel Oyarzabal se vistió de héroe y la Real volvió a gritar campeona. Otra vez frente al Athletic. Otra vez la Copa quedó en Donosti.
Los jugadores de la Real celebran en piña la Copa del Rey 2020 tras vencer al Athletic en La Cartuja | @realsociedad
Entonces, ¿por qué no una tercera vez?
Además, si hay un equipo que merece estar aquí es el nuestro. La Real es el intruso entre los gigantes. El único semifinalista que ha jugado la Copa del Rey desde la primera ronda. Sin privilegios, sin atajos. Mojándose desde octubre. Sin supercopa que te ahorre 2 eliminatorias. Sin alfombra roja que te cruce contra rivales de menor categoría. Y aún así, la Real sigue aquí. Por mérito puro. Por constancia. Por fútbol.
Pero que nadie se engañe. La historia no gana partidos y el romanticismo no marca goles.
Un derbi es un derbi. Y el propio Matarazzo lo sabe: ”Es un partido de Copa y es un derbi, no hay favoritos”. “No vamos a Bilbao con el freno de mano echado”. Traducción: aquí no se especula. Aquí se viene a matar. Porque si sales con miedo, pierdes. Así de sencillo.
Se enfrentarán por segunda vez en 10 días. Mismo estadio, mismo rival. Pero no será el mismo partido. Porque esta Real ha dejado de ser previsible. Ha dejado de ser un libro abierto para los rivales. Ahora es un equipo moldeable. Flexible. Camaleónico. Capaz de adaptarse a cada escenario. Si el Athletic cree que nos tiene tomada la medida por lo que vio hace 10 días… lo siento mucho, pero no les va a servir de nada. Esta Real no repite guión. Esta Real es revolucionaria.
Eso sí, lo que funcionó no se toca. La personalidad, la valentía, la capacidad de generar ocasiones... y LA AMBICIÓN. Porque para conquistar San Mamés hay que dominar todos los aspectos del juego:
Presión más baja, pero todos juntos
San Mamés será una caldera. El Athletic vive del robo en presión alta y del empuje emocional. Darles gasolina sería un suicidio. La Real debe saber replegar, aguantar el primer arreón y sobrevivir a los primeros 15 minutos. Bloque más bajo, líneas juntas, intensidad sin locura. Si hay que ceder el balón, se cede.
El Athletic sufre en ataque posicional. Y ahí, cuando toque matar, Gonçalo Guedes y Mikel Oyarzabal pueden hacer sangre al espacio. Especialmente Guedes: cuchillo afilado en campo abierto, entrando como mantequilla en una defensa lenta, y mandando el balón a la red. Ya lo hizo hace 10 días, y lo volverá a hacer hoy.
Pablo Marín alucina con el golazo de Guedes en San Mamés en el último derbi liguero. | @realsociedad
Doble pivote, orden + explosión
Beñat Turrientes ha renacido de la mano de Matarazzo. Como un Ave Fénix. Se ha quitado las cadenas y se ha puesto las alas. El equipo lo pedía desde que se fue Merino. Dejar de ponerle de 4 y ponerle de 8. Ahora se nota muchísimo el cambio. Beñat juega tranquilo, juega hacia delante, juega con sentido. Es verticalidad pura, justo lo que quiere Matarazzo.
Y al lado de Gorrotxa se potencia. ¿Para que elegir a 1 si los 2 juntos son imparables? Gorrotxa pone el equilibrio y el músculo. Turrientes, la valentía y el pase hacia delante. Uno guarda la puerta de casa, el otro se atreve a salir al balcón. Uno ordena el caos interno, el otro provoca el caos ajeno. En San Mamés, el doble pivote es una necesidad, no una opción.
Operación terminar con 11
Derbi, Copa, San Mamés. El teatro está servido. Hay que jugar con cabeza fría. Nada de regalos, nada de entrar en provocaciones, nada de acercarse más de 1 metro a un jugador rojiblanco. Aquí también se gana siendo inteligente. Porque aunque Paredes esté sancionado, otro puede llevarse el Oscar al mejor actor de la noche.
Óskarsson, la bala asesina para la segunda parte
Orri Oskarrson es el killer que anota cada 52 minutos jugados, mejor que Mbappé en todas las competiciones (gol cada 70 minutos). En competición liguera marca cada 70 minutos, también superando los registros de la tortuga (cada 85 minutos). Oskarsson es nuestra bala.
Y las balas se disparan cuando duelen más: cuando la defensa rival esté cansada. Ahí, Orri será la bala que corra al espacio, que mate con su velocidad. La bala que se tome dos chupitos de ron para hacer temblar las redes y llevar a la Real a Sevilla. Haciendo honor a la pegadiza canción que ha invadido las gargantas txuri-urdines: “Por la mañana café, por la tarde ron, llévame a Sevilla, Orri Óskarsson”.
Óskarsson celebra su gol ante el Elche, al son de la grada, que corea \"llévame a Sevilla Oskarrson\". | @realsociedad
Oyarzábal, el corazón txuri-urdín
Y por encima de todo, la clave es nuestro capitán. Mikel Oyarzábal. Maneja dobles dígitos goleadores en 8 de sus 10 temporadas. Y ahora, además, llega encendido: 5 goles en los últimos 5 partidos.
Pero los numeros no reflejan ni la sombra de lo que es Mikel: Líder. El escudo txuri-urdin con patas. El que siempre aparece cuando la historia llama. Como ya lo hizo en la final de Copa 2020.
Cuando el balón queme, él lo pedirá. Cuando llegue la tormenta, él traerá la calma. Cuando haga falta carácter, él será el primero en dar un paso adelante. El corazón que no se negocia. El alma que sostiene al equipo ya la afición. Oyarzabal es la Real. Y cuando él late, todo el equipo y toda la afición late con él.
Oyarzabal señala el escudo, una declaración de amor eterna a la Real Sociedad. 💙🤍 | @realsociedad
Hoy la Real no juega sola.
Hoy juega Donostia.
Hoy juega Gipuzkoa.
Hoy juega la historia que en 2020 quedó muda.
Cada abrazo que no se dio.
Cada grito que no salió de la garganta.
Cada lágrima que quedó sin caer.
Cada salto que nunca sonó.
Cada corazón txuri-urdin ahogado.
Hoy conquistaremos San Mamés para que la Real no vuelva a levantar la Copa en silencio.
