El crecimiento de Iván Ortolá en el Mundial continúa avanzando, y tras su primera temporada en Moto2, el piloto valenciano afronta ahora un año clave en su carrera. Considerado uno de los talentos más prometedores del motociclismo español, su objetivo ya no es solo adaptarse, sino empezar a convertir ese aprendizaje en resultados más sólidos.

Primer año superado
El salto a Moto2 siempre supone un reto importante, y Ortolá ya ha vivido esa fase de adaptación. La categoría intermedia exige mucho más que velocidad: gestión de neumáticos, constancia y un alto nivel físico son claves para competir. Durante su primer año, el valenciano fue dando pasos firmes en la comprensión de la moto y del campeonato, acumulando experiencia en un entorno mucho más exigente que Moto3.
El curso 2025 estuvo marcado por la evolución. Aunque los resultados no siempre fueron llamativos, sí dejaron señales positivas sobre su crecimiento como piloto. Ortolá fue mejorando su ritmo a lo largo de la temporada, acercándose progresivamente a la zona de puntos y mostrando mayor confianza en carrera. Especialmente en la segunda mitad del año, se le vio más competitivo, con una mejor lectura de las carreras y una adaptación más clara al estilo de Moto2. Esa progresión es, precisamente, el mayor valor de su primera campaña en la categoría.
Una base sólida para crecer
Con un año de experiencia a sus espaldas, la preparación de Ortolá ha dado un paso más. La pretemporada ha estado enfocada en aprovechar todo lo aprendido para dar un salto de calidad. El trabajo ha girado en torno a mejorar la consistencia, afinar el rendimiento en clasificación y seguir evolucionando físicamente para adaptarse mejor a las exigencias de la moto. Además, el entendimiento con el equipo será clave para dar ese paso adelante que se espera de él.
En esta nueva temporada, Iván Ortolá ya no es un debutante, y eso cambia el nivel de exigencia. Ahora se espera que empiece a reflejar su potencial en resultados más visibles. El objetivo pasa por asentarse con mayor regularidad en la zona de puntos, reducir la distancia con los pilotos más competitivos y empezar a asomar en posiciones más delanteras en determinadas carreras. Si consigue dar ese paso en consistencia, podría convertirse en uno de los pilotos a tener en cuenta dentro de la categoría.
Un talento en constante crecimiento
Iván Ortolá afronta una temporada decisiva. Su primer año le ha servido para construir una base sólida, y ahora tiene la oportunidad de transformar ese aprendizaje en rendimiento. El talento está ahí, y la progresión también. Si todo sigue su curso, este puede ser el año en el que el valenciano empiece a consolidarse en Moto2 y a demostrar que su techo está mucho más arriba.

