La Selección Española de fútbol sala se cita hoy con la historia en Liubliana. Tras diez años de espera, \"La Roja\" busca cerrar una década sin títulos y recuperar la corona continental ante Portugal, el equipo que se ha convertido en su sombra y verdugo en los dos últimos grandes torneos. Más que una final, hoy es una redención para las nuestros.
Coelho y Rivillos, capitanes de Portugal y España, posan con la copa en la previa de la final / sport
Hoy es día para soñar. Hoy el Arena Stožice no solo será testigo de un partido de fútbol sala, sino del rugido de una selección que ha esperado 10 años para volver a sentirse la reina de Europa. Es el momento de apretar los dientes, de recordar las decepciones pasadas y de convertir estas en el elemento de motivación necesario para volver a levantar ese trofeo que nos pertenece por historia y palmarés.
Paso a paso hacia la gloria
El equipo de Jesús Velasco ha firmado un torneo impecable, ganando todos sus partidos y mostrando una evolución constante desde el debut hasta la gran cita final. Hemos sabido sufrir, luchar y dejarnos la piel en cada partido. Este ha sido el recorrido de \"La Roja\"
Fase de grupos: Nuestra selección mostró en la primera fase una solided y autoridad que se reflejó en cada uno de los partidos de esta. España arrancó con paso firme venciendo a la anfitriona, Eslovenia (1-4), silenciando el pabellón desde el primer minuto de juego. En la segunda jornada, \'La Roja\' mantuvo el pulso competitivo superando a Bielorrusia (0-2) en un duelo de máxima concentración. El verdadero estallido llegó en el cierre de la fase ante Bélgica, a la que se le endosó una histórica goleada de 10-3, demostrando que el colmillo ofensivo estaba afilado justo antes de las eliminatorias y dejando claro quién mandaba en el Grupo C.
Cuartos de final: En el cruce de cuartos, España se midió a un clásico del continente. Lejos de las dudas de antaño, la selección pasó por encima de la \"Azzurra\" con un 4-0 inapelable. La portería a cero fue la mejor noticia para un bloque que empezaba a asustar por su equilibrio. España ha sido un auténtico muro todo el campeonato y esto hacía temblar a sus rivales(tan solo 5 goles recibidos)
Semifinales: España supo sufrir y mostrar su carácter. Como en toda gran conquista, hubo que apretar los dientes. Ante Croacia, en un partido trabado y físico, España supo madurar el encuentro para imponerse por 1-2. Los goles de Mellado y Pablo Ramírez certificaron el billete a la décima final europea de nuestra historia.
Adrián Rivera celebra el pase a la final tras la victoria ante Croacia / es.uefa.com
Portugal, un camino aplastante
El camino de los lusos ha sido igual de dominante, aunque con una sensación de superioridad física casi insultante. Portugal llega tras arrasar en su grupo a Italia (2-6), Hungría (1-5) y sufrir únicamente ante Polonia (3-2). En las rondas eliminatorias no dieron opción, destrozando a Bélgica (8-2) en cuartos y desactivando a Francia (1-4) en semis. Son una máquina de competir que apenas muestra fisuras.
La final, el clásico reciente: precedentes y cuentas pendientes
Portugal no es un rival cualquiera. Es el actual bicampeón de Europa y campeón del mundo en 2021. De los jugadores que ganaron la última Eurocopa para España en 2016, solo Adolfo permanece en el equipo, mientras que el bloque luso mantiene a veteranos como Pany Varela o los Coelho. Ninguno de los tres ha perdido el hambre de ganar, eso seguro.
Aunque el balance histórico favorece a España (27 victorias), las últimas derrotas en grandes escenarios han dolido especialmente. Portugal nos ha arrebatado el dominio mundial a base de eficacia y un bloque granítico. Hoy, España no solo juega contra cinco jugadores, juega contra el fantasma de los últimos enfrentamientos perdidos y esos títulos que se quedaron por el camino.
Portugal, campeón del mundo en 2021 / UEFA
Es el momento. Esta tarde, a las 19:30h, el fútbol sala español tiene la oportunidad de reescribir su historia reciente. Este equipo ha demostrado hambre, defensa y una unión inquebrantable. Confiamos en Velasco, confiamos en el talento de Cortés, Mellado, Rivillos y el resto de jugadores, y sobre todo, confiamos en el escudo. ¡La octava está a solo 40 minutos de distancia!
