Tras una fase de liga más que correcta, el proyecto de Eddie Howe llega a Bakú para iniciar las eliminatorias de la Champions League. Hoy ponemos el foco en el camino realizado, los nombres propios y las opciones reales de un Newcastle que ya no se conforma con participar, sino que quiere soñar en grande.
St James\' Park / Pinterest
Hoy el Newcastle United no solo juega un partido; juega por confirmar un estatus. Su visita al Qarabag en la ronda de 1/16 de la Champions League es el primer peldaño de una escalera que los aficionados de St. James’ Park llevan décadas soñando escalar, y ahora ven más posible que nunca. El equipo inglés llega como favorito, pero con la precaución de quien sabe que en Europa el exceso de confianza se paga.
Un camino sin facilidades
La trayectoria de las \"Urracas\" en la fase de liga ha sido un ejercicio de supervivencia. Clasificados en la 12ª posición con 14 puntos, el Newcastle demostró ser un equipo de contrastes, pero efectivo en su templo. A pesar de la derrota en la primera jornada ante el FC Barcelona (0-2), fueron capaces de arrollar al Union Saint-Gilloise (0-4) con un fútbol eléctrico lejos de casa, de someter al PSV (3-0), superar al Athletic Club (2-0) y aplastar al Benfica (3-0) . Obviamente mostraron grietas lejos de Inglaterra, como en la derrota en Marsella (2-1) o el sufrido empate en Leverkusen (2-2), algo común en un equipo sin tanta experiencia en la competición.
Sin embargo, el punto de inflexión fue el 1-1 en el Parque de los Príncipes contra el PSG, actual campeón. Aquella noche, el Newcastle no solo defendió un resultado; defendió una identidad y se presentó al mundo como un conjunto al que tener en cuenta. Esa capacidad para sufrir en bloque bajo y salir como flechas en transición ejemplificada a la perfección en París es lo que les ha permitido estar hoy en las rondas de eliminación directa.
Los nombres propios del proyecto
El éxito de este equipo no se entiende sin sus pilares tácticos. El nombre propio es, sin duda, Bruno Guimarães. El brasileño es el termómetro: si él fluye, el equipo vuela. Sus 9 goles en liga y su trabajo duro en Champions lo convierten en el jugador más determinante, aunque su reciente lesión (baja entre 8 y 10 semanas) va a obligar a Eddie Howe a reestructurar al equipo para que funcione sin su figura.
Junto a él, los puñales de las bandas. La verticalidad de Harvey Barnes (12 goles esta temporada, 5 de ellos en Champions) y la electricidad de Anthony Gordon (6 goles en la máxima competición) ofrecen un peligro constante por bandas. En la medular, el regreso al máximo nivel de Sandro Tonali le ha dado al equipo ese oficio y equilibrio que tanto necesitaban para gestionar los tiempos de los partidos, y especialmente ahora que deben afrontar las eliminatorias a doble partido.
Bruno y Tonali, los pilares de Eddie Howe / NewcastleWord - Facebook
Bakú: primera parada
El duelo de hoy contra el Qarabag (18:45) es engañoso. Los azeríes son un equipo valiente que ya ha plantado cara a otros gigantes en sus encuentros europeos esta temporada, como el 2-2- contra el Chelsea, la victoria por 3-2 ante el Benfica en la primera jornada o el 3-2 endosado al Eintracht de Frankfurt. Para el Newcastle, el reto será controlar el ímpetu local en el Azersun Arena.
Con las bajas confirmadas de Fabian Schär y la duda de Botman (que ha entrado en convocatoria), la defensa deberá ser más sólida que nunca. Si el Newcastle logra imponer su ritmo físico y evitar que el partido se convierta en un intercambio de golpes descontrolado, debería imponer su superioridad técnica para dejar encarrilado el partido de vuelta del martes 24.
Eddie Howe en el banquillo junto su asistente / Newcastleunited.com
¿Hasta dónde pueden llegar?
Si el Newcastle supera este escollo contra el Qarabag, entra definitivamente en el territorio de los gigantes. Su estilo de juego es, irónicamente, más efectivo contra equipos grandes que quieren el balón; su presión tras pérdida es una de las más asfixiantes de Europa.
Sin embargo, el horizonte no podría ser más exigente. En caso de certificar su pase, el Newcastle ya sabe que sus posibles rivales en octavos serían el FC Barcelona o el Chelsea, con el condicionante añadido de tener que jugar el partido de vuelta fuera de casa.
Lógicamente, no son los favoritos al título, pero sí un equipo que nadie quiere ver en el sorteo. Si las lesiones respetan a su columna vertebral, las \"Urracas\" tienen opciones para colarse entre los ocho mejores del continente, aunque para ello deban asaltar templos como el Camp Nou o Stamford Bridge. El sueño no ha hecho más que empezar.
