En el siempre competitivo Mundial de Moto3, Adrián Fernández continúa construyendo su propio camino con un apellido que pesa… y motiva. Hermano menor del piloto de MotoGP Raúl Fernández, el madrileño afronta una nueva etapa con la ambición de consolidarse en la categoría ligera y demostrar que su progresión va mucho más allá de cualquier comparación familiar.

Un talento que crece a su ritmo, pero a pasos firmes
Desde su llegada al Mundial, Adrián ha mostrado un perfil de piloto trabajador y constante. Su adaptación a Moto3 no ha sido explosiva, pero sí sostenida, con mejoras visibles en ritmo de carrera, lectura de grupo y regularidad en la zona de puntos. Formado en la prolífica cantera española, Fernández ha ido acumulando experiencia en un campeonato donde cada detalle cuenta. La categoría ligera, conocida por sus carreras en pelotón y finales al milímetro, exige madurez y paciencia, dos aspectos en los que el piloto madrileño ha ido evolucionando temporada tras temporada.
El curso 2025 dejó señales positivas en la trayectoria de Adrián Fernández. Sin ser aún un habitual del podio, su rendimiento mostró una tendencia claramente ascendente, especialmente en la segunda mitad de la temporada, donde se le vio más cómodo peleando en grupos numerosos y tomando decisiones más acertadas en momentos clave.
Construyendo su propio nombre en el mundial
Compartir apellido con un piloto de MotoGP como Raúl Fernández, quién la temporada pasada logró su primera victoria en la categoría reina en el circuito de Phillip Island, es al mismo tiempo, presión y combustible competitivo. Adrián ha sabido manejar esa dualidad con inteligencia, centrado en construir su propia identidad dentro del paddock. Lejos de obsesionarse con las comparaciones, el menor de los Fernández ha utilizado la experiencia de su hermano como referencia y apoyo, pero manteniendo un camino propio. En el entorno del equipo destacan su ética de trabajo y su capacidad para escuchar y aplicar mejoras carrera a carrera.
De cara a la nueva campaña, el piloto del Leopard Racing ha tratado de exprimir la pretemporada al máximo con la intención de pulir los detalles que marcan la diferencia en una categoría tan apretada, donde además de trabajar el ámbito físico, se ha ocupado de entrenar la agresividad controlada en grupo y afinar una mayor constancia durante todo el fin de semana.
Dentro del paddock, la sensación es que Adrián se acerca a un punto clave en su evolución. Si logra traducir su progreso en resultados más contundentes, podría empezar a asomarse con más frecuencia a las posiciones delanteras.
Un apellido con futuro propio
Adrián Fernández sabe que el camino hacia la élite no admite atajos. Paso a paso, carrera a carrera, el madrileño sigue construyendo una trayectoria que apunta al crecimiento sostenido. Seguir los pasos de su hermano es un reto mayúsculo, pero también una motivación poderosa. Si mantiene la línea ascendente mostrada en la última temporada, no sería extraño que muy pronto el apellido Fernández vuelva a sonar con fuerza propia en Moto3.

