Hay jugadores que no necesitan estar en los mejores equipos para demostrar su increíble calidad. Diego Menéndez es uno de ellos, mediocentro indispensable en la cantera del Oviedo. Con la camiseta del Oviedo Vetusta, el centrocampista asturiano ha conseguido su mejor temporada en Segunda RFEF, cinco goles, 2.038 minutos sobre el césped y una pieza fundamental para el filial del equipo azulón. Frecuente en los entrenamientos del primer equipo y ya ha formado parte de alguna convocatoria en primera división.
Consolidación en Segunda RFEF
La temporada 25/26 ha sido, sin duda, la de su confirmación. Dieguito (como se le conoce en Oviedo) ha dado el salto de joven promesa a pieza clave, siendo titular indiscutible para un Oviedo Vetusta que ha terminado la fase regular en segunda posición del grupo 1 de Segunda RFEF, lo que les garantiza el playoff de ascenso a Primera RFEF. Su presencia omnipresente desde el centro del campo lo convierte en un fantástico mediocentro, destacando tanto en la presión alta como en la salida de balón, convirtiéndolo en el referente del centro del campo azulón.
El club no ha querido arriesgarse a perderlo y ha atado su futuro: Diego Menéndez ha renovado este pasado marzo hasta junio de 2028, una señal clara de la confianza que el Real Oviedo deposita en un futbolista al que ya se considera parte del proyecto a largo plazo.
El club no ha querido arriesgarse a perderlo y ha atado su futuro: Diego Menéndez ha renovado este pasado marzo hasta junio de 2028, una señal clara de la confianza que el Real Oviedo deposita en un futbolista al que ya se considera parte del proyecto a largo plazo.
Diego Menéndez el día de su renovación | Fuente: realoviedo.es
Diego Menéndez el día de su renovación | Fuente: realoviedo.es
Lo que más llama la atención de Diego no es sólo lo que hace con el balón, sin lo que genera sin él. Su movilidad constante, su capacidad para aparecer entre líneas y su carácter competitivo hacen que el equipo funcione de manera diferente cuando él está sobre el césped. No es casual que el Vetusta haya ofrecido su mejor versión en los momentos en que Dieguito ha tirado del carro desde la sala de máquinas del centro del campo.
Tampoco pasan desapercibidos sus números goleadores a pesar de ser un centrocampista. Cinco tantos en una posición como la de mediocentro son un lujo, y hablan de un jugador con llegada, con olfato para aparecer en el momento oportuno y con la frialdad necesaria para resolver de cara a puerta. Una faceta que da un plus a un jugador muy completo y que le convierte en una amenaza añadida para los rivales, que no solo deben preocuparse por neutralizar su trabajo de distribución sino de seguirlo en las jugadas de ataque.
Lo que más llama la atención de Diego no es sólo lo que hace con el balón, sin lo que genera sin él. Su movilidad constante, su capacidad para aparecer entre líneas y su carácter competitivo hacen que el equipo funcione de manera diferente cuando él está sobre el césped. No es casual que el Vetusta haya ofrecido su mejor versión en los momentos en que Dieguito ha tirado del carro desde la sala de máquinas del centro del campo. Tampoco pasan desapercibidos sus números goleadores a pesar de ser un centrocampista. Cinco tantos en una posición como la de mediocentro son un lujo, y hablan de un jugador con llegada, con olfato para aparecer en el momento oportuno y con la frialdad necesaria para resolver de cara a puerta. Una faceta que da un plus a un jugador muy completo y que le convierte en una amenaza añadida para los rivales, que no solo deben preocuparse por neutralizar su trabajo de distribución sino de seguirlo en las jugadas de ataque.
Fiel al escudo desde la infancia
Hay algo que va más allá de los goles y los minutos cuando se habla de Diego Menéndez: su lealtad al Real Oviedo. Llegó a la cantera azulona en 2011, con apenas seis años, y desde entonces no ha conocido otro escudo. Mientras el fútbol moderno empuja a los jóvenes talentos a saltar a canteras de otros clubes más potentes o en ligas más visibles, Dieguito ha elegido crecer en casa, formarse en los valores del conjunto asturiano y escalar peldaño a peldaño dentro del mismo club que le vio dar sus primeros toques. Catorce años de fidelidad que no son solo un dato, sino otra muestra de los valores de Diego.
Esa vinculación con el club se refleja también en su actitud dentro del campo. Juega con una entrega y un compromiso que no se suelen ver en equipos donde se está de paso, se forjan durante años de sentimiento y pertenencia al club, de convivencia con la afición y de sentir el escudo como suyo propio desde pequeño. Por eso, cuando el Real Oviedo apostó por él renovando su contrato hasta junio de 2028, nadie se sorprendió. Fue, simplemente, el club cuidando a uno de los suyos.
Diego Menéndez lleva desde los seis años en el club | Fuente: LaPreferente
Playoff en marcha: ida ante el Tudelano
El 9 de mayo, el Vetusta dio un paso de gigante. En la ida de los playoff de ascenso a Primera RFEF, el conjunto azulón derrotó al Tudelano por 1-0, un resultado que coloca al equipo en una posición privilegiada de cara a la vuelta. Diego Menéndez fue, una vez más, una pieza determinante en la maquinaria colectiva: su despliegue físico y su visión de juego resultaron claves para controlar el encuentro y mantener el marcador a favor.
Con ese resultado en el bolsillo, el sueño de disputar la Primera RFEF la próxima temporada es más real que nunca. La vuelta se presenta como el escenario soñado para que Dieguito dé otro paso al frente: con la afición azulona detrás, el filial del Oviedo tiene una oportunidad de oro de seguir demostrando el nivel de la cantera de Oviedo, y su centrocampista más en forma tiene todas las papeletas para ser protagonista cuando más importa.
El Oviedo Vetusta se juega el ascenso | Fuente: realoviedo.es
